La historia de México no puede comprenderse sin la presencia, la resistencia y la inteliencia de sus mujeres. A lo largo de los siglos, ellas han sostenido luchas visibles e invisibles para abrir espacios en la vida pública, transformar instituciones y ensanchar el horizonte de sus derechos. Han estado presentes en los movimientos sociales, en las aulas, en el trabajo comunitario, en la defensa de sus familias, en la vida cultural, en el deporte, en la academia, en el servicio público y en las profesiones.
La historia del feminismo en México no es, por ello, únicamente la historia de sus hombres más conocidos, si no también la de miles de mujeres de a pie que, con su trabajo cotidiano desde su trinchera, han hecho posible cada avance alcanzado.